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GALISTEO

GALISTEO

GALISTEO. IGLESIA PARROQUIAL

MURALLAS DE GALISTEO

HISTORIA DE GALISTEO

martes, 18 de marzo de 2008

LA IGLESIA

LA IGLESIA.


La Iglesia de Galisteo, es de grandes dimensiones, pues tiene 32 metros de longitud y 24 de latitud. Es poco armónica, destacando al exterior el ábside de su presbiterio, obra mudéjar, al parecer, cuya fábrica es muy interesante.

Adosada a ella y formando parte del conjunto de dicha Iglesia, hay una ermita antiquísima, que hoy se denomina capilla de la Virgen de los Dolores, con reminiscencias románicas y ojivales, que, vista por el exterior, demuestra una gran antigüedad, tanto por los arcos de sus ventanales, como lo que debió ser la puerta de entrada, de las mismas características, tapiadas, al parecer, desde hace siglos. Toda ella está edificada y tapiada posteriormente a base de ladrillo macizo y argamasa, con parte de la base construida con pizarras y pequeñas lanchas.


Según antecedentes, los cofrades de Santiago, oriundos de la Atalaya, erigieron una ermita dedicada a su Patrono, en donde celebraban los cultos respectivos de la Cofradía, y que debió servir también de necrópolis para sus asociados difuntos. Cabe la posibilidad de que pueda tratarse de la Capilla de los Dolores a que antes se hace mención. Su construcción se cree data del siglo XII o principios del siguiente.

En su interior tiene tres altares: uno central, dedicado a la Virgen de la Dolorosa y al Cristo Yacente, éste en reducido sarcófago. Y en otros altares laterales, las insignias del Corazón de Jesús y la imagen de Jesús Nazareno.


La verja de la entrada a la Capilla antes citada, es de hierro y de gran valor artístico.

El retablo o Altar Mayor de la Iglesia es barroco. En la parte inferior están las imágenes de San Vicente Ferrer y Santa Rosa de Lima, procedentes ambas del monasterio de la Fuensanta. Y en la parte superior, otras de San Martín y San Miguel Arcángel.


A la derecha del Altar Mayor, se encuentra la capilla de San Ramón, que posteriormente, en 1802, fue dedicada a San Antonio de Padua, cuya imagen fue adquirida en Madrid por D. José Matías Izquierdo, siendo su importe de 2.250 reales (562.50 pesetas), para la ermita del Santo, pero que fue colocada en la Iglesia Parroquial, donde tiene su altar.

En la misma capilla se venera la preciosa imagen de María Magdalena, donada por Lorenza Pulido en el año 1927.


Le sucede, en distinta capilla, el altar de Las Ánimas, cuya verja fue regalada por doña Sergia Alcón y Alcón, que ha sido aprovechada posteriormente para confeccionar la verja del Altar Mayor.

A continuación se abría al exterior una antiquísima puerta, denominada "del Perdón", toda de piedra de sillería, muy bien labrada, existiendo la creencia de que esta era la puerta principal de entrada a la primitiva iglesia, la que no es utilizada desde hace muchísimos años y ha sido tapiada por su parte interior, conservándose perfectamente, aunque con algún pequeño deterioro, el exterior de ella.


A continuación está el Baptisterio, con una artística pila bautismal.

Le sigue la escalera de acceso al coro, éste un tanto destartalado.


Debajo del coro es encuentra la hoy puerta principal de la Iglesia, rectangular, toda ella de ladrillo.

Continúa el altar dedicado a San José, obra sufragada por un devoto al Santo.


Le sigue la Capilla de los Dolores, que antes se ha descrito en la que tanto en el interior como junto a la entrada, hay señales inequívocas de enterramientos de personajes destacados de la Villa.

A continuación está el altar dedicado al Apóstol Santiago hasta el séptimo lustro del siglo XIX en que se trasladó del Monasterio la imagen de Nuestra Señora de la Fuensanta, que fue colocada en dicho altar. Dª Faustina Pulido Amador, en 1843, en memoria del penúltimo P. Prior del Monasterio, Fray Ignacio Rodríguez Amador, familiar suyo, construyó el sencillo retablo que ostenta el altar.


En ese mismo altar se veneran al Niño Jesús y la Virgen de las Angustias, procedentes ambas imágenes del monasterio de la Fuensanta.

La Iglesia sirvió de necrópolis durante muchos años, apareciendo restos humanos cada vez que se ha excavado en ella.


Desde la puerta de entrada hasta el Altar Mayor, existe una larga fila de losas sepulcrales con distintas inscripciones, algunas con más de trescientos años de antigüedad. Lo mismo sucede a la entrada de la capilla mayor.

Extraído del libro "Galisteo Milenario (ayer y hoy)". Autor: Ignacio Sánchez Redondo. Salamanca 1988 Página 81.

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